julio 22, 2024

«Por una fracción de segundo pensé: ‘Ya está'», dijo Brian Jokat, uno de los pasajeros del vuelo LA800 de Latam Airlines que se descendió abruptamente en el aire por un «incidente técnico» este lunes.

«La gente gritaba y lloraba. Era un caos», agregó.

El Boeing 787 Dreamliner había despegado de Sídney, Australia, hacia Auckland, Nueva Zelanda, desde donde estaba programado que despegara nuevamente con destino a Santiago de Chile.

El pasajero narró que el descenso abrupto hizo que varias personas salieran volando de sus asientos y chocaran contra el techo con tanta fuerza que «algunos de los paneles del techo se rompieron». Algunas personas terminaron con huesos rotos y lesiones considerables en la cabeza y el cuello, según testigos.

Un pasajero muestra las heridas sufridas durante el incidente (Brian Jokat)

Varios pasajeros que han hablado con la prensa coinciden en que las personas que salieron volando no llevaban puesto el cinturón de seguridad.

Según el equipo que atendió el incidente en tierra, 50 personas resultaron heridas y 12 fueron trasladadas a un hospital en Auckland.

Los servicios de emergencia dijeron que un pasajero se encontraba en estado grave.

Al menos tres miembros de la tripulación estaban siendo atendidos.
Jokat dijo que el piloto se acercó a la parte trasera del avión una vez aterrizó.

“Me dijo que había perdido la instrumentación brevemente y que había vuelto de repente”, dijo. “Sé que se sintió muy mal por todos”.

Aún se desconocen los detalles sobre el «incidente técnico» y por qué ocurrió.

FlightAware, un rastreador de aerolíneas, muestra que el avión perdió altitud a las dos horas de vuelo.

La Comisión de Investigación de Accidentes de Transporte de Nueva Zelanda afirmó que estaba enterada del incidente y reuniendo información “para anunciar una decisión sobre si abrir una investigación”.

El incidente también podría ser investigado por las autoridades chilenas si se establece que ocurrió en el espacio aéreo internacional.

Otra pasajera del LA800 de este lunes le dijo a Radio New Zealand que «la gente volaba de un lado a otro» dejando rastros de su sangre en el techo.

«Necesitamos un médico abordo», se escucha en un video que difundió el medio NZ Herald en su página web. En el mismo, se ve a una mujer acostada y totalmente inmóvil en el pasillo del avión.

Según ese medio, el avión cayó en picado durante un par de segundos.

«Ninguno de los pasajeros supo lo que había pasado hasta después del vuelo, yo sólo intentaba mantener la calma. Nunca oímos ningún anuncio del capitán», agregó una persona más que iba en el avión, que describió que era difícil saber si lo que había salpicado por el avión era sangre o vino tinto.

La aerolínea chileno-brasileña Latam Airlines lamentó «profundamente los inconvenientes y molestias que esta situación haya podido causar a sus pasajeros».

Dijo que «un asunto técnico durante el vuelo» había «causado un fuerte movimiento», pero no proporcionó más información.

El vuelo logró llegar a Auckland como se esperaba, pero trayecto hacia Santiago se canceló, según Radio New Zealand.

Con información de la BBC.