julio 22, 2024

El gobierno socialista de cuba anunció que esta semana entrará en vigor un aumento del 500 por ciento en el precio del combustible, un mes después de lo inicialmente previsto, según declaraciones realizadas el miércoles por el ministro de Finanzas, Vladimir Regueiro, a través del portavoz gubernamental Granma.

El incremento de los precios, que se aplicará a partir del viernes 1 de marzo, también incluirá un alza del 25 por ciento en el costo de la electricidad para los mayores consumidores del país.

Inicialmente, La Habana había programado el aumento del precio del combustible para el 1 de febrero como parte de un conjunto de medidas destinadas a reducir el déficit presupuestario de la nación comunista. Sin embargo, el incremento se retrasó tras un «incidente de ciberseguridad» el mes pasado, lo que provocó una posterior destitución del ministro de Economía, Alejandro Gil.

Según las autoridades, el costo de un litro de gasolina regular aumentará de 25 pesos (equivalente a 20 centavos de dólar) a 132 pesos, mientras que la gasolina premium pasará de 30 a 156 pesos por litro. Sin embargo, se ha decidido mantener el precio del combustible para el sector del transporte público y retrasar el aumento en el precio del gas natural.

Además, como parte de estas medidas, se ha ordenado que los turistas paguen el combustible en moneda extranjera.

La economía cubana, con una población de aproximadamente 11 millones de habitantes, enfrenta su peor crisis desde el colapso del bloque soviético en la década de 1990. Factores como las repercusiones económicas de la pandemia de coronavirus, el recrudecimiento de las sanciones estadounidenses y las debilidades estructurales de la economía han contribuido a esta situación.

Las estimaciones oficiales indican que la economía cubana se contrajo un dos por ciento en 2023, con una inflación alcanzando el 30 por ciento, aunque expertos independientes sugieren que estas cifras podrían estar subestimadas. La escasez crónica de combustible y otros productos básicos persiste, mientras el gobierno cubano continúa subsidiando la mayoría de los bienes y servicios consumidos por la población.