julio 19, 2024

• Un día después de la filtración de sus palabras, el Vaticano difunde una nota en la que subraya que en la Iglesia católica «caben todos».

• El Pontífice se opone a que homosexuales accedan a los seminarios.

A pesar de que aún quedaba algún incrédulo que no se terminaba de creer que el Papa hubiera empleado la palabra ‘Frocciagine’, la Santa Sede ha confirmado indirectamente las informaciones publicadas por medios italianos.

El papa Francisco ha pedido perdón este martes a “todos aquellos que se sintieron ofendidos” por sus palabras sobre el “demasiado mariconeo» (‘frociaggine’, en italiano vulgar) que existiría en los seminarios católicos. “Nunca hubo la intención de ofender o expresarse en términos homófobos”, ha dicho el Pontífice argentino, cuyas declaraciones filtradas el lunes han provocado gran enojo en los colectivos LGTBI y desorientación dentro del catolicismo.

“Como ya he dicho en otras ocasiones, ¡en la Iglesia cabemos todos, todos!”, ha recordado Francisco, de acuerdo con una declaración enviada a la prensa acreditada ante el Vaticano por su portavoz, Matteo Bruni. “Nadie es inútil, nadie es superfluo, hay sitio para todos, así como somos, todos”, ha agregado. De ahí que el Papa pida perdón “por el uso de este término, pronunciado por otros”, ha añadido, sin explicar a quiénes se refería.

Tan solo un día después de la tormenta provocada por el exabrupto de Francisco, el Vaticano ha decidido salir así al paso de la filtración de una conversación coloquial con los obispos italianos, durante una reunión celebrada la semana pasada, en la que Francisco cerró la puerta a la posibilidad de admitir a nuevas vocaciones homosexuales en los seminarios.

¿Un error?

Unas declaraciones shock que han levantado gran polvareda en todo el mundo, tras las recientes aperturas de Francisco hacia este colectivo. Y todo ello incluso después de que algunos de los más acreditados vaticanistas salieran públicamente a defender al Papa al decir que era “evidente” que Francisco, que es argentino, no sabía que el término en cuestión (‘frocio’) se usa en italiano para hablar despectivamente de los gais. 

Cierto o no, la polémica ha puesto en evidencia un problema irresuelto dentro de la Iglesia y cuyo desenlace ahora no está nada claro. De hecho, hasta la fecha, pese a las presiones del sector progresista, el Vaticano ha mantenido la puerta cerrada a esta posibilidad en concreto, como también se vio reflejado en una instrucción del Dicasterio del Clero de 2005 —confirmada por Francisco en 2016—, en la que no había ninguna apertura en este sentido.

“La Iglesia, aun respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir a aquellos que practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la llamada cultura gay”, se escribió entonces y se volvió a discutir precisamente en la mencionada reunión con la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), en diálogo con algunos de los 200 presentes.

Seminarios

La explicación tal vez pueda hallarse asimismo en otro encuentro en Asís, también celebrado recientemente. En esa ocasión, de hecho, los obispos italianos aprobaron una enmienda que abría la puerta de los seminarios a los homosexuales que se mantienen célibes, otra regla de la Iglesia católica que también suscita división entre los sectores progresistas y los conservadores del clero. 

Dicho esto, el propio Papa ya ha expresado en alguna ocasión su perplejidad a que se permita el acceso de homosexuales en los seminarios, que son los centros educativos católicos en los que se forman los futuros sacerdotes. En 2018, por ejemplo, dijo: “Si tienen también una mínima duda, es mejor no hacerlos entrar”.