julio 13, 2024

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El Vaticano aclara que las bendiciones a los homosexuales o a los divorciados vueltos a casar no suponen un «visto bueno» y pide que duren «pocos segundos», como máximo «10 o 15 segundos»

El Vaticano aclaró este jueves que la bendición de parejas homosexuales o en “situación irregular”, permitida recientemente por un controvertido documento, no será “litúrgica ni ritualizada” y que no supondrán su “justificación”.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano ha aclarado que las bendiciones a los homosexuales, a los divorciados vueltos a casar y a las parejas que conviven sin haber pasado por el altar, aprobadas por el Papa el pasado 18 de diciembre, no suponen un «visto bueno» a estas formas de vida y ha pedido que sean breves, es decir, que duren como máximo «10 ó 15 segundos» y que se realicen sin ningún tipo de ritual.

“Son 10 o 15 segundos. ¿Tiene sentido negar este tipo de bendiciones a dos personas que la suplican?”, cuestiona.

Según el comunicado del dicasterio, estas bendiciones no pretenden justificar algo que no es moralmente aceptable. Son simplemente la respuesta de un pastor a dos personas que piden la ayuda de Dios. Por lo tanto, el pastor no pide condiciones ni quiere conocer la vida íntima de esas personas. Las bendiciones deben ser breves, sin ritual ni bendicional, y pueden consistir en una simple oración seguida del signo de la cruz sobre cada uno de los dos.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha enfatizado que estas bendiciones no cambian la doctrina sobre el matrimonio y que son los obispos quienes pueden discernir su aplicación según el contexto. Además, se ha aclarado que estas bendiciones no aprueban ni justifican la situación en la que se encuentran estas personas.

Cada obispo en su diócesis está autorizado por la Declaración ‘Fiducia supplicans’ a habilitar este tipo de «sencillas bendiciones, con todas las recomendaciones de prudencia y cuidado», pero de ninguna manera están autorizados a proponer o habilitar bendiciones que puedan asemejarse a un rito litúrgico.

El comunicado también hace referencia a la situación delicada de algunos países donde se condena, prohíbe y criminaliza la homosexualidad. En estos casos, el Vaticano señala que, más allá de la cuestión de las bendiciones, hay una tarea pastoral amplia a largo plazo que incluye formación, defensa de la dignidad humana, enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia y diversas estrategias que no admiten prisas. Los obispos no quieren exponer a las personas homosexuales a la violencia.