julio 15, 2024

La aguja de la anestesia se incrustó en un conducto por el que transcurren arterias y nervios y desde allí fue clavándose poco a poco hasta que llegó al cerebro.

Sara había ido al dentista para una intervención «banal» una pequeña caries situada en su mandíbula derecha. La pequeña de 4 años, acompañada de su madre, estaba en la Clínica dental, pero algo no salió cómo estaba previsto cuando le aplicaron la anestesia.

Nos lo explica Montse Llusà, su madre: «le estaba sujetando la cabeza y vimos cómo la aguja de la anestesia no salía, no estaba, se había quedado dentro» y no podían extraerla. En este momento explica que empieza «una aventura terrible para buscar la aguja». Ante la imposibilidad de sacarla les derivaron al Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona, España.

Aplausos en el quirófano tras la intervención

El equipo de neurocirujanos del Hospital Sant Joan de Déu formado por los cirujanos Josep Rubio y José Hinojosa no podían creerlo. Nunca antes se habían enfrentado a una operación así. Se encontraban ante una intervención complicada.

La aguja se había colado por uno de los orificios por los que pasan nervios y arterias en la base del cráneo. Un TAC determinó que «la aguja se había movido y había llegado al cerebro». La operación debía replantearse porque tal y cómo explica Montse, «el escenario había cambiado, la aguja ya no estaba en la mejilla sino que había migrado al cerebro y era urgente intervenirla».

La aguja se movió

Los médicos realizaron una incisión de varios centímetros para acceder a la aguja. Una operación compleja y milimétrica que acabó con los aplausos de todo el equipo en el quirófano y las lágrimas de los padres: «nos desplomamos y nos abrazamos fuera», nos explican.

Josep Maria Bunyol, el padre, añade que «nadie sabe cómo pudo migrar esa aguja de la mejilla a la zona craneal», pero que ahora solo quieren celebrar que todo salió bien.

La pequeña Sara se recuperó con una facilidad asombrosa y entre risas, sus padres nos explican que al día siguiente preguntó a los médicos si «podía hacer el pino» y que cuándo podía volver a nadar en la piscina.

Su caso es tan excepcional que el equipo de Sant Joan de Déu, liderado por los doctores Hinojosa y Rubio, se publicará próximamente en una revista científica.

La aguja clavada en el cerebro de la niña.