julio 19, 2024

Durante el discurso más importante del año del presidente Joe Biden en el Congreso, un emotivo momento tomó protagonismo cuando Steve Nikoui, padre de un infante del Ejército fallecido durante la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán en 2021, interrumpió el evento.

Nikoui gritó desgarradoramente «¡Abbey Gate, Abbey Gate!», en referencia al lugar en el aeropuerto de Kabul donde su hijo perdió la vida en un atentado suicida.

La Policía del Capitolio respondió al llamado de interrupción y arrestó a Nikoui. Según el comunicado oficial, las personas que interrumpen ilegalmente las sesiones del Congreso suelen ser liberadas tras pagar una multa, sin necesidad de ir a la corte.

El presidente Biden se detuvo brevemente ante el clamor del padre doliente, pero luego continuó con su discurso. Sin embargo, el gesto no pasó desapercibido para todos. El representante republicano Brian Mast de Florida, quien había invitado a Nikoui al evento, intervino para coordinar su liberación de la custodia del Sargento de Armas de la Cámara.

Mast, en un comunicado a The New York Post, expresó su solidaridad con Nikoui, destacando que había perdido a su hijo debido a la supuesta incompetencia de Biden en la gestión de la retirada de Afganistán. Además, recordó que Nikoui también sufrió la pérdida de otro hijo por suicidio.

Shana Chappell con sus hijos Kareem Nikoui (derecha) y Dakota Halverson, quien luego se quitó la vida junto a un monumento público a su hermano menor.

El hijo de Nikoui, Lance Cpl. Kareem Nikoui, fue una de las víctimas mortales del ataque suicida en Kabul, que cobró la vida de doce militares estadounidenses en agosto de 2021. El dolor de la familia Nikoui, marcado por el sacrificio y el servicio a la nación, se hizo eco en el Congreso en un momento que dejó al descubierto las heridas aún abiertas de una retirada tumultuosa.

Kareem Nikoui fue asesinado por un atacante suicida frente al aeropuerto internacional de Kabul en 2021.

El incidente sirve como recordatorio de las consecuencias humanas detrás de las decisiones políticas y militares, y como un llamado a la responsabilidad de aquellos en posiciones de poder. Mientras tanto, la familia Nikoui continúa su lucha por la memoria de Kareem y el legado de servicio que dejó atrás.