julio 15, 2024

Un científico de la Universidad George Mason, el profesor Peter Becker, ha advertido sobre la posibilidad de un «apocalipsis en Internet» debido a la energía potencial de una supertormenta solar. Becker y su equipo están trabajando en un sistema de alerta para prevenir daños a la tecnología crucial.

«Internet ha crecido en una época de relativa calma solar y ahora se enfrenta a una era más activa», expresó Becker. Esta confluencia entre el aumento de la actividad solar y nuestra dependencia global de Internet es un fenómeno sin precedentes en la historia humana.

Las últimas actualizaciones del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA indican que el Ciclo Solar 25 podría ser más intenso de lo inicialmente estimado, alcanzando su punto máximo a principios de 2024. Becker subraya que estamos entrando en un territorio desconocido y están en peligro la red eléctrica, los satélites, los cables subterráneos de fibra óptica recubiertos de cobre, los sistemas de navegación y GPS, los transmisores de radio y los equipos de comunicación.

Becker explicó cómo las erupciones solares afectan a la Tierra, destacando la necesidad de anticipación. Aunque se dispone de al menos 18 horas de advertencia antes de que las partículas lleguen y afecten el campo magnético terrestre, la mayoría de las grandes empresas aún carecen de incentivos financieros para reforzar sus sistemas.

Becker dijo que predecir tormentas solares es como predecir terremotos: simplemente no tenemos control sobre la situación. Dijo que las probabilidades son de alrededor del 10% de que durante la próxima década «suceda algo realmente grande que potencialmente podría acabar con Internet».

En caso de alerta, cada minuto cuenta. Becker enfatiza la importancia de poner satélites en modo seguro y desconectar transformadores para evitar daños. Advierte sobre corrientes inductivas inesperadas que podrían afectar incluso a equipos aparentemente seguros.

Ante esta amenaza, la comunidad científica y las empresas se enfrentan al desafío de prepararse para un evento solar potencialmente devastador y garantizar la resiliencia de las infraestructuras críticas.