julio 15, 2024

El nuevo mandatario tomará posesión del cargo el próximo 1 de julio. Esto después de una complicada campaña marcada por el poder de Ricardo Martinelli, expresidente de la nación.

Este domingo, Panamá salió a las urnas para elegir un nuevo presidente. Luego de varias horas desde que se cerraran las urnas, se cumplieron los pronósticos de las encuestadoras y el nuevo presidente de la nación centroamericana será José Raúl Mulino.

Alrededor de 841.000 personas salieron a votar el domingo, y le dieron la victoria a Mulino de manera holgada sobre su competidor más cercano, Ricardo Lombana, el cual quedó con más de 10 puntos porcentuales por debajo. Sin embargo, a la hora de mirar el perfil del nuevo líder de los panameños, es imposible desligar su figura de la del expresidente Ricardo Martinelli, quien su candidatura fue anulada por las autoridades y le abrió el camino al nuevo mandatario electo.

José Raúl Mulino emergió en el escenario político panameño en un momento crucial, cuando la figura de un expresidente inhabilitado por corrupción dejó un vacío en la boleta electoral. Este abogado y exministro de Seguridad se posicionó como el candidato presidencial con la promesa de revivir la bonanza económica de hace una década y frenar la migración irregular por el Darién, convirtiéndose así en un competidor destacado en las elecciones venideras.

Tras votar, candidato Mulino abraza a Martinelli en la embajada de Nicaragua en Panamá | Foto: AFP

Mulino, quien se ha visto como el sucesor político de Ricardo Martinelli, ha logrado liderar las encuestas de intención de votos sobre otros siete aspirantes en una contienda electoral particularmente compleja en Panamá. Sus principales rivales, Martín Torrijos, Ricardo Lombana y Rómulo Roux, representan diversas corrientes políticas y han ocupado roles importantes en la política panameña.

Su ascenso como candidato presidencial no estaba previsto inicialmente. Mulino entró en escena tras la inhabilitación de Martinelli para continuar en la contienda electoral debido a una condena por blanqueo de capitales. Esto llevó a una serie de cambios en la composición de las candidaturas, donde Mulino emergió como el principal contendiente, incluso sin un candidato a la vicepresidencia.

El respaldo de Martinelli, a pesar de su situación legal y las acusaciones de corrupción en su contra, ha sido significativo en la campaña de Mulino. La promesa de Mulino de regresar a los buenos tiempos económicos durante el mandato de Martinelli ha resonado entre los votantes, especialmente en un momento en que muchos panameños están descontentos con la clase política del país.

Mulino ha presentado una estrategia clara durante su campaña, centrándose en la recuperación económica y la generación de empleo. Destacando los logros económicos durante el mandato de Martinelli, como el rápido crecimiento económico y la ejecución de grandes obras de infraestructura, Mulino ha intentado asociarse con esos éxitos para ganar el apoyo popular.

Sin embargo, los logros económicos durante el mandato de Martinelli estuvieron marcados por denuncias de corrupción, especialmente relacionadas con el escándalo de Odebrecht. Esto ha generado críticas y escepticismo sobre la capacidad de Mulino para combatir la corrupción y gobernar de manera transparente.

A pesar de las críticas y los desafíos, Mulino ha continuado con su campaña, presentándose como un líder que trabajará incansablemente por el bienestar del país. Su mensaje de esperanza y renovación ha resonado entre muchos votantes, especialmente en un momento de incertidumbre y descontento político en Panamá, a pesar de su estrecha cercanía con el exmandatario.

Después de una ardua contienda electoral, Mulino se convertirá oficialmente en presidente el próximo 1 de julio en medio de grandes expectativas por ver si puede cumplir sus promesas de revivir la economía y fortalecer la democracia en Panamá. Para sus seguidores, su ascenso político representa tanto una oportunidad como un desafío para el futuro del país, en un momento crucial de su historia política de la nación centroamericana.

Reporte de La Semana de Colombia.